Elephant Nature Park

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Por fin llegó el día de visitar el Elephant Nature Park en Chiang Mai, era la actividad que esperaba con más ganas en mi viaje a Tailandia, había invertido mucho dinero (concretamente 6000 bht que vienen a ser unos 150 eur), había leído opiniones estupendas de otros viajeros y tenía mucha ilusión puesta en este día, estaba seguro que sería una experiencia increíble, ¡y vaya si lo fue! quedé enamorado de aquel lugar y de sus grandullones habitantes.

TURISMO RESPONSABLE CON ELEFANTES

Tenia claro desde un principio que quería practicar un turismo responsable y no tenía ninguna intención de subirme al lomo de estos grandes y bondadosos animales, no veía ninguna necesidad de hacerlo cuando puedes disfrutar de una caminata a su lado mientras les das de comer o les haces caricias. Imagino que hay muchas reservas que llevan a cabo prácticas responsables, pero mi visita a Elephant Nature Park me maravilló, por el trato que se le daba a los animales, por el lugar hermoso donde se encuentra la reserva y por las grandes personas que nos acompañaron durante todo el día e hicieron posible esa visita, fue un día increíble, imposible de olvidar, de esos que te quedan grabados en el corazón.

VISITA ELEPHANT NATURE PARK

Yo elegí y reservé a través de la web la visita Care for Elephants de un día completo (recomiendo realizar la reserva con anterioridad). La furgoneta pasó a por mi a las 07:20 horas de la mañana del día 8 de marzo de 2016, fuimos recogiendo a los demás y después de unos treinta minutos de camino, a las 8 aproximadamente nos encontrábamos con los cuatro grandullones que nos iban a acompañar durante todo el día, Pookie, Saza, Khundej y Jokia (creo que estos eran sus nombres) junto con sus mahouts, unos chicos jóvenes que se lo pasaban en grande con nosotros y con los elefantes.

Empezamos las presentaciones, mientras les dábamos troncos de banano desde una cabaña de seguridad, todo para ir familiarizándonos con ellos y con las mínimas normas de seguridad que debíamos respetar durante la visita. Luego bajamos con ellos y comenzamos a darle un cajón de sandías a cada uno, son animales increíblemente grandes y en consecuencia comen cantidades increíblemente grandes. Poder estar a su lado, tocar esa piel rugosa y dura, esas orejotas flexibles y esa trompa poderosa es toda una experiencia. Al mismo tiempo que infunden respeto, te transmiten una paz y una tranquilidad por la que te quedarías horas y horas junto a ellos.

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Con África tan cerca, estos días recuerdo constantemente el día en Elephant Nature Park Chiang Mai, donde me enamoré de este grandullón y alguno más. Al mismo tiempo que mucho respeto, no os podéis imaginar la paz y tranquilidad que transmiten estos bondadosos animales, me hubiera quedado horas y horas junto a ellos. No os perdáis este santuario en vuestra visita a Tailandia. • El hecho de poder verlos en pocos días en Kenia, en total y absoluta libertad, me emociona solo pensarlo. ¿Os flipa el contacto con animales libres como a mi? • Y uno que se va de cenita blogger antes de partir… hay que poner los viajes al día, ¡yeahhhhhhhhhhh! 👏🏼👏🏼🙌🏽🙌🏽😄😄 ¿con quién? 🙄 jajajj • #viajar #viaje #viajero #travel #traveller #travelling #trip #instatravel #travelgram #thailand #thailandia #elephant #chiangmai #wanderlust #exploremore #worlderlust #travelshots #exploreeverything #traveladdict #doyoutravel #lifeofadventure #travelshots #lugaresimperdibles #travelblog #travelblogger #iamtb #iatiporelmundo #abrazadoalmundo

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Luego nos dieron un saco a cada uno, lleno de bananas y trozos de caña de azúcar y nos pusimos a caminar mientras les dábamos de comer sus golosinas preferidas, es increíble como te siguen y te piden comida con la trompa, ¡les encanta la caña de azúcar!. Ibamos a paso tranquilo, parando a hacer fotos y disfrutando de toda la naturaleza que nos rodeaba, el entorno es de documental, sencillamente espectacular. Cuando llevábamos un rato caminando, paramos al lado del río para que ellos se dieran un baño de barro, mientras nosotros lo pasábamos genial viendo como se rebozaban y se refrescaban, debían ser las 11 de la mañana y el calor era ya notable.

Seguimos nuestra caminata por el lado del agua, hasta llegar a una cabaña construida en lo alto del río, donde teníamos preparada un montón de comida deliciosa, mientras los elefantes se quedaban al cuidado de sus mahouts. Era un sitio precioso, encantador, que te cautivaba cada momento que pasaba, solo escuchábamos los pajaros cantar y el agua del río correr, fue una comida muy placentera mientras charlábamos entre todos lo bien que lo estábamos pasando.

Más tarde una vez relajados y con la barriga llena, nos quitamos la ropa y fuimos al río a bañarnos con Pookie y compañía, que nos esperaban muy divertidos. Al principio estuvimos tirando cubos de agua por encima de los elefantes y cepillándolos un rato, mientras ellos se hundían por completo y hacían burbujas con la trompa. Que sensaciones más chulas, el poder estar tan cerca de ellos como si fueras uno mas de la manada, era todo un privilegio y algo que no olvidaré.

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Luego empezó una batalla de agua todos contra todos, iniciada por los mahouts, unos jóvenes thai que se lo pasaban en grande, estaban super felices, siempre sonriendo y haciendo bromas con nosotros a pesar de hablar lenguas totalmente distintas, aún así nos entendíamos a la perfección. Verlos a ellos disfrutar tan intensamente y ver que con “tan poco” o “tantísimo” según se mire, son tan felices, me hizo reflexionar sobra la forma de vida tan diferente que tenemos en occidente y lo mucho que tenemos que aprender de gente como ellos.

 

Después de mucho rato en el río bañándonos, recogimos nuestras cosas y emprendimos el camino de vuelta, tocaba despedirse, el día transcurrió rapidísimo, lo había pasado estupendamente, difícil describir con palabras lo agradecido que estaba por el día en este maravilloso lugar, disfrutando de estos animales adorables, tranquilos, inteligentes y con un corazón enorme. Volveré sin dudarlo y os recomiendo que si visitáis Tailandia no os perdáis este santuario de elefantes porque es una gozada, algo que os cautivará y marcará para siempre o al menos así fue conmigo.

ELEPHANT NATURE PARK SANTUARIO DE ELEFANTES

En conclusión, Elephant Nature Park en Chiang Mai es una visita obligada para los amantes de los animales que viajen a Tailandia, no tengáis ninguna duda, todo el dinero aportado es para la reserva que trata de recuperar a animales maltratados, heridos… podéis informaros mejor en su web.

Además de disfrutar muchísimo durante la visita hice muchos amigos, conocí a Rafa y Elena dos españoles que vivían en Malta, con los que pasé varios días magníficos en Chiang Mai y también conocí a Michael y Amanda, una pareja aventurera de Nueva York, con los que también lo pase genial unos días después en las playas del sur. Más pruebas de que nunca viajas solo.

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