La fotogénica Trinidad

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Después de pasar tres noches en La Habana, iniciamos un road-trip por la isla de Cuba. Nuestra primera parada y punto más alejado respecto al inicio del viaje, fue la fotogénica Trinidad, ciudad anclada en el tiempo. Seguramente te estas preguntando qué hacer en Trinidad Cuba cuando la visites, en este post te doy algunas respuestas.

MANEJAR UN CARRO EN CUBA

A las 13 horas del día 3 de Diciembre de 2016, empezamos una ruta de 315 km y 4 horas, por la “autovía” que cruza la isla, camino que nos ocuparía casi todo el día hasta llegar a Trinidad.

De autovía tenía poco, era una carretera de tres carriles, incluso cuatro para cada sentido, pero cada cual de ellos estaba en peor estado para la circulación… el carril derecho era inutilizable: carros arrastrados por caballos, cubanos haciendo “botella”, vacas pastando en el arcén, vendedores de ajos y cebollas, policías vigilando, camiones haciendo el papel de autobús… cualquier cosa que podáis imaginar transitaba por este carril.

El resto de calzada estaba completamente llena de agujeros, algunos del tamaño suficiente como para engullir tu coche, así que la mejor forma de “manejar” era seguir la estela de algún conductor cubano, que iba sorteando los baches como si conociera la carretera de memoria. Todo este peligro se multiplicaba cuando se hacía de noche, pero con un poco de paciencia llegamos a la ansiada Trinidad.

Alquilar coche en Cuba es en mi opinión la mejor opción para moverte por la isla, teniendo en cuenta que viajes en grupo. En el link anterior hablo de cómo alquilamos nuestro coche, dónde lo alquilamos, qué precio tiene, del estado de las carreteras y las precauciones que hay que tener en cuenta.

PASEO A PIE POR LA TRINIDAD COLONIAL

A nuestra llegada fuimos directos a la casa particular de Anay y Nidia que nos esperaban con los brazos abiertos. El luto por la muerte de Fidel todavía estaba vigente y no podíamos salir a bailar, así que nos recogimos pronto para aprovechar el día siguiente.

Empezamos con un paseo a pie por la impresionante arquitectura colonial de la ciudad, observando escenas de calle más propias de la década de 1850, que creaban un clima ideal para que Iris y yo, cámara en mano, tomáramos cientos de fotografías. Vaqueros a caballo, mujeres con rulos, ancianos sentados en los portales, gente que arrastraba cerdos, entre otras imágenes curiosas qué Iris captó a la perfección.

Fuimos a la Plaza Mayor, presente en todas las postales y nos fotografiamos con la Iglesia parroquial de la Santísima Trinidad como fondo. Relajados por el ritmo de vida local, nos perdimos por sus callejuelas, pasando por el Convento de San Francisco de Asís y por el barrio de Las Tres Cruces, hasta llegar al parque Céspedes en busca de unos minutos de conexión a internet. Así que en el Iberostar Grand Hotel tomamos un refresco e hicimos un alto en el camino.

En el parque, conocimos a Marc y Jordi, dos catalanes muy majos, con los que pasamos el resto del día en Playa Ancón.

Terminamos el día cenando en un paladar más bien poco salubre, esperando con ganas a que tocara la campana del fin del luto. A medianoche, sin pasar un segundo más, los mojitos empezaron a servirse por decenas y la música no paró de sonar hasta bien entrada la madrugada. Fidel había muerto, pero la vida continuaba y tanto turistas como cubanos lo estaban deseando.

EXCURSIÓN AL SALTO DEL CABURNÍ

Cerca de Trinidad, se encontraba el parque natural Topes de Collantes que dispone de la mejor red senderista de Cuba. Durante nuestra estancia allí, decidimos hacer la ruta del Salto del Caburní, clásica y una de las más accesibles a pie.

Se trata de una caminata de 5 km entre ida y vuelta, 1 hora de bajada más 1,30 de vuelta y en la que exigen pagar una entrada de 9 CUC, pero vale la pena. El camino tiene algunas pendientes pronunciadas y zonas resbaladizas, pero el esfuerzo tiene su recompensa cuando llegas a la preciosa cascada de Caburní de 62 metros, que cae sobre las rocas junto a una pared de piedra brutal.

Allí además se forman algunas pozas naturales donde puedes nadar, así que acuérdate de llevar el bañador.

TRINIDAD A RITMO DE SALSA

La Casa de la Música cerca de la Plaza Mayor, es uno de los locales más conocidos de Trinidad. La entrada vale 1 CUC y por las noches en sus escaleras al aire libre se congrega una mezcla de turistas y residentes, para ver el espectáculo de salsa que empieza a las 22 horas.

Entrar, bailar, relacionarte con los cubanos y ver el ambiente, es un imprescindible en la vida nocturna de la ciudad, no puedes fallar.

Tocaba despedirnos de Trinidad y que mejor manera que con una pequeña actuación de músicos locales, todo un placer escucharles y colaborar con ellos. Gracias…

 

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